Las mejores chanclas para los pies de este año

15 de junio de 2020
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Chanclas de goma de varios colores que se usan en verano

Ha llegado el verano, es tiempo de utilizar ropa más fresca y cambiar los calzados. Los días de verano son largos e impredecibles; pueden empezar en la playa o la piscina, pero nunca se sabe cómo acabarán…Y las chanclas de goma se convierten como calzado, en el fiel compañero para todos los planes que ocupan las vacaciones: piscina, playa, día de compras, paseos, cenas y copas, noches de fiesta y baile…

Por ese motivo, desde Clínica Moreau queremos advertir del uso prolongado de las chanclas.

En verano se aconseja utilizar un calzado abierto para favorecer la circulación y descongestionar los pies. Este método es una forma llevadera de hacer frente al aumento de temperatura, evitando la excesiva sudoración. También el uso puntual de chanclas de goma en piscinas y playas, permiten reducir el riesgo de resbalones sobre todo en pavimentos no antideslizantes. A su vez evitar el contagio de verrugas plantares o papilomas.

Las chanclas de goma son el complemento más usado por la población durante la época estival. Este tipo de calzado plano, con suela de goma y sin apenas sujeción debe ser “exclusivo “para las piscinas y la playa. Debemos evitar un uso prolongado a lo largo de todo el día, ya que puede tener algunos efectos negativos en los pies, rodillas e incluso en la espalda

El material de goma, caucho o neopreno del que están hechas este tipo de chanclas las hace que sean impermeables al agua. Esto permite un secado rápido de las mismas, reduciendo la posibilidad de aparición de hongos en los pies. Además, estos materiales protegen la planta de los pies de quemaduras, evitarán posibles heridas por pisar sobre piedras o moluscos, ya que son materiales duros y resistentes.

El uso excesivo de las mismas, hace más susceptible de sufrir ciertas lesiones dérmicas, como ampollas o rozaduras.

Además, este tipo de material si es de mala calidad su manufacturación, puede ocasionar reacciones alérgicas o dermatitis de contacto que puede conllevar lesiones secundarias sobreinfectadas. Esto es debido al uso de gran cantidad de químicos potencialmente sensitivos con malos controles de calidad.  Además las resinas o elastómeros plásticos tóxicos provenientes de recipientes usados para almacenar agrotóxicos, así como pinturas de colores tóxicos con un altísimo contenido de plomo.

La falta de sujeción de las chanclas de goma puede provocar esguinces de tobillo. Al no tener sujeción el pie se agarra a las chanclas flexionando los dedos y convirtiéndolos en dedos en garras.  También modifican la forma de andar dando pasos cortos, lo que ocasiona que nuestros talones choquen con el suelo de una forma irregular. Esto provoca sobrecargas de la musculatura posterior del miembro inferior, favoreciendo la colocación de los dedos en garras.

La estructura de este tipo de chanclas hace que su suela fina no amortigüe el impacto contra las superficies duras y éste recaiga sobre la estructura músculo-esquelética del pie. Al llevar una suela totalmente plana, puede provocar diferentes lesiones al dar la zancada, como dolores en las rodillas, la espalda y la cadera. También el uso prolongado de las chanclas puede provocar una inflamación de la fascia plantar lo que se denomina fascitis plantar, originando dolor y cansancio en los talones.

El calzado debe tener un diseño ergonómico con gramaje en su interior para evitar que resbale el pie y disponer de una suela anti-deslizante en su parte inferior. Por otra parte, este calzado veraniego no sólo está vetado para los largos paseos según los podólogos. Tampoco es recomendable usarlo para conducir. Se trata de la opción más fresca pero menos segura y aunque se venga de la playa no se recomienda conducir con chanclas porque puede ser causa de sanción, si la policía considera que esto limita tu libertad de movimiento.

Las chanclas es el único calzado posible para 3.000 millones de habitantes de países subdesarrollados o en vías de desarrollo. La invasión mundial de chanclas es ahora un grave problema medioambiental.

En las playas de la costa oriental de África se acumulan 90 toneladas de chanclas viejas, algunas llegan impulsadas por corrientes marinas desde China e Indonesia.

Esto está deteriorando el ecosistema marino ya que están invadiendo las aguas de microfibras plásticas que contaminan toda la cadena alimentaria, colapsan las playas e impiden el desove de ciertas especies. Además, obstruyen conducciones de agua y alcantarillas.

En definitiva, se han convertido en una plaga muy dañina y a la espera de la “chancla biodegradable”, se han creado organizaciones para tratar este problema que amenaza nuestro ecosistema, como -Ocean Sole-, en donde trabajan 700 personas,50 de ellas artesanos, que reciclan unas 800.000 chanclas viejas al año, algunas de ellas reconvertidas en figuras de animales de colores, invitándote a que visites su página y veas dichas creaciones:

https://oceansoleafrica.com/

Desde Clínica Moreau queremos dar conciencia de que las chanclas no son para un uso prolongado, tiene sus beneficios para determinadas actividad. Además queremos concienciar que la próxima vez que compremos unas chanclas de goma, que sea de una manera responsable, apostando por su calidad, su biodegradabilidad y realizando un uso adecuado de ellas para evitar lesiones.

Dr. José Domingo Calle Moreau

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